Redactado por Ernesto Sánchez (@TegoCryptoman)

Antes de profundizar en el tema de la minería conviene que el lector tenga una idea más o menos clara de que son las criptomonedas, para que así pueda comprender el esencial concepto "moneda virtual" (o "digital", o "electrónica"). Para resumirlo, una moneda virtual, es un tipo de moneda que no tiene existencia física (es decir, es un bien no tangible pero que existe y se almacena de forma electrónica).

Cuando se habla de criptomonedas, por otro lado, se hace referencia a aquellas monedas virtuales cuyo funcionamiento se basa en la criptografía. Estas monedas generalmente no pertenecen ni son emitidas por los gobiernos y son resistentes a la censura. El software que las sostiene suele ser publicado por desarrolladores independientes y pueden llegar a ser aceptadas, promovidas y utilizadas para diversos fines en comunidades más o menos numerosas de Internet (pudiendo incluso convertirse en dinero).

En el caso de las criptomonedas basadas en el protocolo blockchain –presentado por primera vez por Satoshi Nakamoto en el famoso "Libro Blanco de Bitcoin"–, los pagos que realizan los usuarios se hacen posibles gracias al funcionamiento de redes de tipo P2P –también llamadas "redes de pares"– que verifican las transacciones sin la necesidad de acudir a un tercero de confianza centralizado –entiendase bancos centrales, bancos comunes o empresas– gracias a una actividad llamada "minería" que permite a personas comúnes y empresas añador bloques de datos al registro de transacciones de dicha moneda.

Para resumir un poco lo que es la minería de una criptomoneda, se puede decir que consiste básicamente en competir con otros mineros por la resolución de problemas matemáticos (usando computadoras muy potentes) para ganarse el derecho de añadir "una nueva página" al libro de contabilidad público de la criptomoneda que se está minando.

Esta "nueva página" a la que se hace alusión no es nada más que un bloque de transacciones que son seleccionadas para añadirse al libro de contabilidad de la moneda, y para ganarse el derecho a añadirla los mineros hacen el siguiente proceso: usan la información del bloque y emplean una fórmula matemática compleja –que tienen que hacer tantas veces como señala la dificultad de la red– para convertirlo en secuencia alfanumérica llamada "hash" que se agrega al final del mismo y que será tomado como referencia para poder añadir el siguiente bloque.

Para poder realizar esta actividad un minero deberá adquirir costosos equipos especializados diseñados para llevar a cabo este tipo de procesos gastando la menor cantidad de recursos, por lo que para emprender en ella es necesario tomar en cuenta la inversión, el rendimiento y la rentabilidad para calcular el tiempo promedio en el que podrá recuperar lo antes invertido.

Por esta actividad los mineros son recompensados (cada vez que añaden un bloque a la blockchain) con criptomonedas cuyo origen pueden ser las comisiones que los usuarios pagan para que sus transacciones sean confirmadas en el menor tiempo posible y las criptomonedas recién emitidas por la cadena de bloques según el calendario de emisión que se halla establecido –y que en casos como Bitcoin pueden tener un límite total de monedas a emitir–.

El aporte que hace la minería a las criptomonedas, es proveerles una protección ante los ataques de fuerza bruta, el fraude y la emisión indiscriminada, para mantenerlas inmutables y limitar (o erradicar) la inflación, a la vez que presenta una alternativa fiable ante los sistemas centralizados tendientes a la censura y sometidos a la arbitrariedad de los Estados y sus políticos.


Hacer donaciones al autor:

Bitcoin: 1QULPm4ffVMUYHoHcWayvYB7sbuygLxEj

Ethereum: 0x73A1A2277E924B5aAc9Ea722988abF7D21810E9d

Litecoin: LS2FbScJdyoTX5Cq4SiSWF1JQFc7My1EeL