Redactado por Javier Hernandez

En su artículo "Cien bolívares pagaderos al portador" José Toro Hardy indica que “la tragedia se inicia cuando en el 2004 Chávez le exige al BCV entregarle “un millardito de dólares” de las reservas internacionales para invertirlo en la agricultura. No entendía el presidente que ese millardito no estaba ocioso. Respaldaba el valor de los bolívares que circulaban en la economía”, sin embargo, al economista venezolano se le olvido decir que esta tragedia se ha repetido varias veces en Venezuela, Colombia y que es una tragedia que sucede igualmente con el Dólar y el Yuan.

Sí, esta es una tragedia de nunca acabar, pero a José Toro Hardy y a otros economistas como Ricardo Hausmann se les olvida por conveniencia comentar los fracasos del “dinero Fíat”. José cierra su articulo con el siguiente comentario: “Va a ser difícil que la comunidad recupere su confianza y, por ello, cada vez más los ciudadanos buscarán el dólar para resguardar el valor de sus ahorros. Los nuevos billetes nacen heridos de muerte”.

Es cierto que, al ser comparado con la moneda venezolana, el dólar nos lleva una morena. Sin embargo, decir o insinuar que el dólar va a resguardar el valor del ahorro es la peor traición que estos economistas les hacen a quienes creen en ellos.

La verdad es que el dolar no cumple con esa cualidad de resguardar valor en el largo plazo –desde que el dólar fue desligado de su respaldo en oro en 1971, ha perdido un 81% de su valor y del 2002 al 2013, había perdido un 35%–. El dolar es devaluado todos los días; solo que para el hombre común no es evidente porque esta tan enterrado en la esclavitud mental no es fácil de percibir. En cambio, Bitcoin y otras criptomondas (altcoins) decentralizadas –al igual que metales preciosos como el oro y la plata–, son nuestra mejor opción para teletransportarnos a una nueva realidad. Pero antes debemos comprender la realidad en la que estamos viviendo.

Viendo varios videos relacionados con la destrucción de los billetes de 100 bolívares –entre otros asuntos de la región– pude observar la obsolescencia de ciertas de instituciones a las que suelo llamar "el Circo Romano": Bancos Centrales, Congresos, Cortes Supremas, Presidentes, Ministerios, etc; un conglomerado de instituciones de origen generalmente Greco-Romano ("modernizadas") que han llegado a penetrar en nuestros cerebros y a formar parte nuestras vidas sin que reparemos en que tanto poder tienen y como se lo hemos permitido.

El circo romano ENTRETIENE y desvía de las responsabilidades individuales; esa es la mejor forma que tiene para controlarnos. Si escuchamos el discurso de los políticos (de todos los bandos), casi siempre hablan de "luchar por el pueblo", algo que no solemos cuestionar. ¿Por qué delegar a un extraño nuestras luchas? ¿como sabemos que dicen la verdad, o que lo que interpretan por "el bien (o la voluntad) del pueblo" no son sus propios intereses? ¿Y por qué hacen tanto RUIDO?.

En la actualidad, los payasos del circo están asustados por la caida de los precios del petróleo; nos dicen que esa es la causa del colapso y la decadencia; nos dicen que la inflación y el aumento del precio del dólar son producto de un ataque de la "guerra economica". ¿Será posible que el problema sean ellos y de ese Circo con sus muchos edificios, ruido y entretenimiento? lo digo porque la evidencia muestra cero o pocas mejorías proveniente del intervencionismo que suelen emprender estas instituciones.

En Venezuela fue ese "Circo Romano" el que secuestró y escondió nuestros metales preciosos (el oro y la plata); fue él quien fijó “por ley” la cualidad de dinero a su moneda Fíat –un sistema que esta diseñado para robar y destruir lo que producimos tanto con nuestro trabajo; el fruto de un trabajo que de otra forma podríamos haber ahorrado acumulando dinero de buena calidad–. Pero ahora, los de abajo (me refiero a la clase no-gobernante) hemos creado Bitcoin. Una forma avanzada de dinero que emula el oro y con la que podemos ahorrar de nuevo.

Para finalizar, debo señalar un punto crítico e importante. Lo más peligroso del circo romano es la confusión que genera. Ciertamente que no podemos cerrar estas instituciones "ancianas" de la noche a la mañana, pero si podemos bajarle el volumen al televisor mientras nos acercamos al silencio de una nueva energía creadora. Con esta energía seguiremos construyendo una nueva plataforma de cooperación social para recuperar nuestro país y conectarlo con el resto del mundo, esa a la que hemos llamado Bitcoin, y que se ha convertido en el mejor amigo de Venezuela.


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