Redactado por Javier Hernandez

Dicen que los verdaderos amigos son los que te ayudan en los peores momentos. Desde mi punto de vista este es el caso de la nueva relación entre Bitcoin y ese país que tanto amamos y que llamamos Venezuela. Desde hace un tiempo, muchos bitcoins vienen siendo creados gracias al aporte de ciudadanos venezolanos que han destinado electricidad, esfuerzo, amor y mucha paciencia a la minería –actividad por medio de la cual se autentícan las transacciones en la cadena de bloques y se distribuyen las nuevas unidades monetarias, en este caso, los bitcoins (hasta que sea emitido el último programado) en galpones, apartamentos y casas de forma anónima. Monedas que servirán por muchos años en el corazón de nuestra amada Bitcoin Blockchain.

En el momento en el que escribo esta nota, muchos nuevos bitcoins están naciendo en Venezuela, y repartidos como recompensa a gente común como tú y como yo, que se han sometido a una justa competencia por servir a los que usan esta criptomoneda. En ese sentido, podemos decir que Bitcoin es también la moneda del pueblo, porque su control no esta restringido a las cúpulas del poder de Caracas, Washington, Zurich o Beijing –las cuales hacen con sus monedas lo que les place, incluso empobreciendo a los poseedores de las mismas–, sino que pertenece a sus participantes. Desde mi perspectiva, el proceso de creación de estos "bitcoin venezolanos" (como todos los otros), sirve a la sociedad venezolana de forma adicional a lo que ya aportan estas monedas sirviendo como dinero de buena calidad: Atacando, dando pelea y derrotando la causa principal de la pobreza y la delincuencia en nuestro país y en todo el mundo: el inflacionismo y el abuso de poder.

Como producto del monopolio de emisión monetaria que han reservado los gobiernos a sus bancos centrales, la inflación hoy día tiene una profunda y gruesa raíz enterrada en el intervencionismo y la mala administración del Estado, sus recursos y de la arbitraria disposición que hacen los políticos de los bienes nacionales. Y esto no es algo que venga empobreciendo a los ciudadanos desde los 70's, sino de mucho antes.

La verdad, es que los gobiernos no pueden resolver el problema de la inflación porque la inflación que nos afecta es producto del error humano (y de la corrupción, el clientelismo, etc), así que podemos marchar e ir mil veces a elecciones y el problema va a seguir igual o peor si no se hacen reformas profundas –que pasan por eliminar las políticas de reserva fraccionaria, el monopolio de la creación de dinero y el curso forzoso de las monedas–, porque el problema no es inherente a quien tenga el poder sino en que cierto poder esta concentrado donde no debe.

Mientras tanto, el uso del Bitcoin y el protocolo blockchain pueden solucionar dicho problema para sus usuarios en la medida en la que ofrece una buena alternativa a ese sistema decadente. Con la apertura de "Surbitcoin", la primera casa de cambio cien por cierto dedicado al intercambio directo entre bolívares y bitcoins, ya se están dando este tipo de transacciones. Y aunque en el momento de esta nota (Octubre de 2015) los volúmenes del comercio siguen siendo pequeños, es un salto gigante a nivel de desarrollo tecnológico, ya se permite comerciar de forma fácil y segura un activo que conserva bastante bien su valor –y que de hecho, tiende a subir de precio con el tiempo–, sin tener necesidad de acudir al aparato estatal por dolares (lo que puede representar un gran alivio para CADIVI, ya que ahora existe una alternativa que no pone presión sobre los ingresos petroleros ni a las reservas internacionales).

Por otro lado, los bitcoins que están llegando a la economía venezolana lo están haciendo gracias a la Venezuela productiva (minería, freelancing, remesas, etc). A esto conviene ponerle mucha atención porque el ecosistema de Bitcoin por su naturaleza meritocratica recompensa la responsabilidad y el esfuerzo. En otrora, Venezuela recibía grandes beneficios de su petroleo –el cual, aunque nos fue expropiado por el gobierno (la nacionalización comenzó oficialmente en el segundo periodo de Carlos Andres Pérez, y se mantiene hasta la actualidad), hasta ahora habia permitido al gobierno financiar algunos de sus gastos–, sin embargo, la bonanza que vivimos como resultado de los altos precios de este recurso está llegando a su fin, por lo que los venezolanos debemos ponernos las pilas para traer prosperidad a nuestro país con trabajo duro (como debe ser).

El ultimo punto que quiero tocar en este artículo es la necesidad de poner presión a las facultades de economía, contaduría y universidades en general para que incluyan Bitcoin y el protocolo blockchain como tema de discusión, porque en esta tecnología esta la clave para demostrar lo errados y obsoletos que están muchos conceptos de los que muchos estudiosos de las ciencias economicas todavía no se han deslartrado. En mi opinión, son los estudiantes los que tiene que hacer presión para meter Bitcoin en sus centros de estudio y reabir los debates para combatir en el corto plazo la obsolescencia y la deformación académica. Por los que no tienen la suerte de llegar a la universidad no me preocupo tanto, porque aún en su condición, Bitcoin esta allí para liberarlos y ampliar sus oportunidades.


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